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Trabajadores marchan al Congreso contra reforma laboral esclavista en medio de paro nacional

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En el marco del paro general convocado por la CGT contra la gestión de Javier Milei, miles de trabajadores se movilizan hacia el Congreso Nacional para rechazar la reforma laboral que consideran un retroceso brutal en los derechos obreros. El programa De una transmite en vivo las imágenes de las columnas llegando por Avenida Rivadavia, con operarios y laburantes del interior del país uniéndose a la protesta, denunciando que el gobierno liberal busca precarizar el empleo y vaciar las conquistas históricas. Mientras tanto, el oficialismo asegura tener quórum con entre 132 y 135 diputados presentes en el Congreso, pese al paro, y confía en aprobar la reforma laboral a pesar del rechazo masivo en las calles.

Desde la concentración frente al Congreso, el periodista Adrián Salonia entrevista a manifestantes que expresan furia contra la reforma "esclavista". Mario, un afiliado a un sindicato universitario, acusa a la CGT de traición por no marchar, afirmando que la medida retrotrae a 1900 con cambios como fraccionar vacaciones, banco de horas, tope de indemnizaciones a 10 años y eliminación de horas extras. Otros como Martín del gremio de molineros de Chacabuco advierten que afecta a todos los trabajadores, incluso en empresas grandes, y critican a compañeros que apoyan al gobierno creyendo que no les tocará. Román de Mendoza, hijo de colectiveros, relata el caos en el transporte y el impacto del paro en su familia.

La indignación crece con testimonios como el de Alberto de los metalúrgicos de La Matanza, quien denuncia suspensiones los viernes y acusa a la CGT de "aburguesada" y traidora por no movilizar masivamente con colectivos, priorizando la "caja" sobre los afiliados. Beto, un minifletero, habla de una caída del 70% en su trabajo por nafta y peajes carísimos, y cuestiona cómo la gente vota a Milei viendo cómo se sacan derechos. Gladys, jubilada de Castelar, invoca a Evita recordando que "no se pide permiso para defender nuestros derechos", y lamenta su jubilación de 400.000 pesos tras una vida laburando en salud, exigiendo una patria soberana.

Pablo de un gremio en Rosario y Fátima, una docente desempleada hace dos años, suman sus voces al reclamo: critican la ausencia de la CGT en las calles, llaman a no sentarse con un gobierno que impone miedo, y alertan que sin unión se pierde la democracia peronista. Fátima urge a quienes están en casa a salir al Congreso, afirmando que la gente muere de hambre y cae en la calle como nunca, perdiendo conquistas de siglos. La marcha se intensifica con agrupaciones sociales y gremios de todo el país, mientras la sesión en Diputados está a punto de iniciar.