Enzo, un trabajador con 16 años en la fábrica FATE, describe la angustia al enterarse del cierre durante sus vacaciones. Despertado por su esposa a las 7 de la mañana, se organizó con su familia para ir a la planta en Blanco Encalada al 3000, donde un cartel anunciaba el despido de 920 empleados.
Los trabajadores, muchos con décadas de servicio, permanecen pacíficamente dentro del predio resistiendo el desalojo, acompañados por familiares y grupos de izquierda. Enzo enfatiza la fuerza familiar: "está lleno de mujeres, de hijos, estamos en la familia", y luchan por sus puestos ante salarios congelados hace un año y medio y reducción de plantilla.
Hubo tensiones con la policía al intentar ingresar, pero insisten en la ilegalidad del cierre, alegando que la empresa no demostró crisis. Enzo menciona estar en los techos con compañeros, mientras su familia marcha contra la reforma laboral. La orden de desalojo pende, pero no se victimizará a los trabajadores.
Este testimonio revela el impacto en 920 familias, con trabajadores de producción directos afectados, sumando más con tercerizados. La resistencia continúa, priorizando la permanencia para defender sus vidas organizadas en esta mega fábrica latinoamericana.