En las puertas de la fábrica FATE en Virreyes, los trabajadores despedidos esperan respuestas tras la conciliación obligatoria de 15 días dictada por el gobierno, mientras la empresa insiste en cerrar definitivamente y pagar indemnizaciones a los más de 900 empleados afectados por la decisión tomada ayer a las 5 de la mañana, cuando un cartel anunciaba el cierre definitivo.
La situación escaló con una orden de desalojo judicial alrededor de las 8 de la noche, que obligó a los ocupantes a salir de la planta, respetando el derecho a huelga pero limitándolo a la puerta; se vivió tensión con amenaza de fuerza pública, y ahora no quedan trabajadores adentro, aunque hay fuerte presencia de movimientos de izquierda apoyando la lucha contra el cierre y la reforma laboral.
Entrevistas revelan el respaldo de militantes del PTS, como Isabel, quien denuncia que el dueño multimillonario alineado al gobierno busca avanzar en reformas que facilitan despidos; trabajadores de otras plantas como Giorgalos, despedidos hace ocho meses por ejercer el derecho a huelga, se suman exigiendo reincorporación y oponiéndose a la reforma, destacando la ausencia de grandes sindicatos y la unidad obrera en la calle.
En medio de la protesta, se reporta una asamblea interna de trabajadores de FATE dentro de la planta, definiendo el plan de lucha, con más de 900 afectados; el móvil continuará en Mañanas Argentinas para seguir la evolución de esta grave crisis laboral.