En la Panamericana, a la altura del kilómetro 23, trabajadores despedidos de FATE mantienen un corte parcial en protesta por los 920 despidos tras el cierre de la empresa. Carlos, un trabajador con 15 años en la compañía, explica que se unió a la movilización respaldado por compañeros de Suteba y otros gremios, destacando la ilegalidad del cierre y la necesidad de una huelga general contra la reforma laboral.
Los manifestantes discuten si movilizarse al Congreso para el tratamiento de la reforma a las 2 de la tarde, mientras aumenta la presencia policial y de Gendarmería. Delegados de izquierda y tercerizados como Carlos enfatizan la solidaridad y critican a la CGT por no confrontar suficientemente el "industricidio" del gobierno, con miles de puestos perdidos en la industria.
El corte deja un carril habilitado tras negociaciones, evitando una represión inminente por parte de la infantería de Gendarmería. Los trabajadores solidarios con FATE y otros sectores, como medios y educación, reclaman contra bajos salarios y la eliminación de derechos laborales conquistados en más de un siglo.