Alerta en vivo desde la fábrica de neumáticos FATE, donde trabajadores mantienen una ocupación pese a la conciliación obligatoria de 15 días decretada por el Gobierno Nacional tras el cierre sorpresivo de la planta. El delegado Alejandro Crespo lideró una asamblea desde las 5 de la mañana, decidiendo permanecer en el predio para exigir la devolución de puestos de trabajo, ignorando una orden de desalojo y rompiendo alambradas para ingresar.
Aunque agrupaciones de izquierda apoyaron con un corte en la Panamericana kilómetro 23 ramal Tigre, los empleados de FATE optaron por no movilizarse y quedarse en la fábrica, con rotaciones para no dejarla desprotegida. La empresa, propiedad de Javier Madanes Quintanilla -una de las 12 personas más ricas de Argentina con un patrimonio de 1.500 millones de dólares según Forbes- anunció indemnizaciones a los 920 trabajadores, cerrando operaciones que funcionaban al 30% de capacidad debido a la política económica de importaciones y baja de aranceles.
La conciliación llega tarde, vista como un mero teatro político para ganar tiempo sin revertir el cierre, que afecta a 2.500 personas indirectamente incluyendo pymes de la cadena industrial. El gobierno y el sindicato se culpan mutuamente, pero el dueño prioriza rentabilidad sobre solidaridad, con el terreno ya vendido para otro proyecto.
Los trabajadores enfrentan telegramas de despido y una realidad irreversible, responsabilizando a la mala política económica del gobierno de Milei, mientras el Estado debe intervenir en el procedimiento preventivo de crisis para proteger familias y la industria nacional.