En Virreyes, San Fernando, unos 100 trabajadores y ex-trabajadores de FATE mantienen la toma de la planta tras el cierre anunciado, dejando 920 personas sin empleo. Hay banderas, cadenas en las puertas, gomas quemadas y una olla popular en marcha, con infraestructura como baños químicos y fogones. Una orden de desalojo está vigente, pero la policía se mantiene a 200 metros sin intervenir.
El grueso de los manifestantes se trasladó al Congreso para la sesión de reforma laboral, dejando una vigilia con militantes de izquierda. Esta mañana cortaron el ramal Tigre de la Panamericana por una hora, con intervención de Gendarmería, pero ahora reina la tranquilidad. Un grupo de 16, incluyendo al sindicalista Alejandro Crespo, pasó dos noches en el techo, accediendo por un alambrado roto que no fue impedido por la policía, que incluso se alejó durante la irrupción.
El operativo policial se robusteció con motos y unidades del GAT, pero sin avances. Los manifestantes en el parque y techo reciben comida y agua a través de brechas en el alambrado, destacando la simbólica presencia en el exterior de la planta. La protesta se vincula a la sesión congresal, donde FATE será tema presente adentro y afuera.