En la planta de FATE en San Fernando, 920 trabajadores son despedidos de golpe, dejando a familias en la calle después de décadas de servicio. Un empleado relata cómo se enteró por un audio y un cartel en la puerta que anuncia el cese de actividades, impactando duramente a quienes llegaban a trabajar esa mañana.
Los trabajadores recibieron mails previos con plazos para responder, pero muchos no los abrieron por desconfianza; ahora enfrentan telegramas de despido. Hay una conciliación obligatoria en curso, pero su objetivo es recuperar los puestos. Rumores de cierre total, cambio a otra empresa como "Calamuchita Sociedad Anónima" o reconversión a baterías de litio circulan, aunque no se confirma.
La producción estaba normal hasta el último día, sin reducción aparente. Organizaciones sociales llegan a la puerta exigiendo unidad, con figuras como Beliboni del sindicato de neumáticos presentes. Los afectados expresan angustia, tristeza e impotencia, temiendo que otros pasen por lo mismo, y critican la forma fría de comunicación via cartel.