Alerta en vivo desde la Panamericana donde trabajadores de la fábrica de neumáticos FATE, junto a organizaciones sindicales, mantienen un corte total en mano a la Ciudad de Buenos Aires. La protesta surge ante la amenaza de cierre de la planta, con el delegado Alejandro Crespo confirmando la permanencia en el lugar para visibilizar el reclamo. Gendarmería Nacional interviene en el sitio, negociando la habilitación de un carril para aliviar el tránsito, que inicialmente estaba completamente paralizado.
En la planta de FATE, la situación persiste con tensa calma: un sector de trabajadores permanece dentro de las instalaciones pese a una orden de desalojo judicial, mientras la mayoría afuera se divide entre quedarse en el lugar o marchar al Congreso en el marco del paro general contra la reforma laboral. Familiares y sindicatos solidarios apoyan la protesta, con banderas y una congoja palpable por el cierre abrupto anunciado durante la parada anual de mantenimiento. Los trabajadores caen en la realidad de quedarse sin sustento, con despidos masivos ya notificados vía telegramas.
Entrevista a Leonardo, trabajador con 12 años en la fábrica y único sostén de familia con hijos de 11 y 8 años: se enteró del cierre por un cartel en la calle y recibió su telegrama de despido ayer. Desmiente culpas al gremio, atribuyendo el cierre a importaciones indiscriminadas y medidas económicas, no a intransigencia sindical. Exige resguardar puestos de trabajo, critica publicaciones del presidente Javier Milei culpando a FATE por "tarifas exageradas", y rechaza sugerencias de trabajos informales como apps de delivery, defendiendo derechos laborales formales en un contexto de saturación informal.
La conciliación obligatoria de 15 días dictada por la Secretaría de Trabajo de la Nación no se cumple: la patronal mantiene candados y no permite reingreso, incumpliendo la retrotracción al status quo ante. No hay personal de seguridad visible ni autoridades de la empresa presentes, pese a la rotura parcial del alambrado ayer. Esto expone la inoperancia ministerial, con telegramas ya enviados y cierre irreversible, mientras el grueso de trabajadores permanece en protesta pacífica, algunos adentro del predio.
El panorama incluye apoyo masivo, charlas entre afectados y llegada de más solidarios, en un día clave del paro nacional convocado por la CGT. La fábrica, con 80 años de historia, cierra por contexto económico, dejando a cientos sin empleo justo cuando inician ciclos lectivos familiares. La bronca de ayer se transforma en determinación para no disipar el reclamo.