En medio del cierre de la fábrica FATE, Jonathan, un trabajador de 38 años con cinco años en la empresa, comparte su drama personal: el despido lo deja sin obra social, esencial para el tratamiento hormonal de crecimiento de su hijo Ciro de 12 años, quien padece panhipopituitarismo e hipotiroidismo.
Jonathan entró en FATE justo antes de la pandemia, ganando alrededor de 1.200.000 pesos mensuales (600.000 por quincena), pero no han recibido aumentos en año y cuatro meses. Acusa al conflicto entre gobierno y empresarios de ser la causa del cierre, dejando a cientos en la calle y afectando barrios enteros como el "barrio FATE".
La fábrica permanece cerrada pese a la conciliación obligatoria; en una asamblea, los trabajadores votaron por respetarla, pero la empresa no retrotrae despidos. Jonathan, padre de familia con esposa desempleada, prioriza mantener la obra social para las inyecciones mensuales de su hijo, que cuestan una fortuna si cambia de cobertura.
El tratamiento está funcionando: Ciro crece bien, controlado cada seis meses por la doctora, juega al fútbol en el club Almirante Brown como delantero (con Jonathan de DT), y lleva una vida normal pese a la condición. El equipo del programa ofrece ayuda, publicando el teléfono de Jonathan (11-5313-4495) para contactos médicos o instituciones que apoyen con el panhipopituitarismo.