Carlos, un mecánico con 20 años de experiencia en FATE, relata el impacto devastador del cierre de la fábrica que deja a 900 trabajadores sin empleo. Se enteró esta mañana por su esposa mientras dormía, después de un día normal en familia, y ahora enfrenta telegramas de despido que llegan en minutos. Su sueldo, que antes era de 1.200.000 pesos, fue reducido drásticamente a niveles insuficientes como 800 pesos para un empleado de limpieza, sin aumentos salariales pese a la paritaria congelada por 14 meses. La empresa alega baja capacidad instalada al 33%, pero Carlos desmiente produciendo 6.000 a 7.000 cubiertas diarias desde la pandemia, con balances positivos de 90 millones de dólares en ganancias.
En el debate, se cuestiona la maniobra de la familia Madanes, dueños de FATE, para justificar el cierre con la apertura de importaciones chinas y aranceles al 16% desde enero, mientras el sector opera al 33% según INDEC. Carlos denuncia ataques constantes para destruir convenios colectivos y desviar la discusión salarial con el cierre intempestivo durante vacaciones, cuando se esperaba reanudar producción. Se menciona un preventivo de crisis rechazado hace un año y medio por falta de pruebas de pérdidas, y un intento similar en 2017 fallido.
El Ministerio de Capital Humano dicta conciliación obligatoria por 15 días, exigiendo retrotraer a la situación previa y abstenerse de medidas como despidos, pero la empresa ignora, similar al caso Lustramax. Provincia de Buenos Aires también concilia por seguridad en la planta. Periodistas ven timing político con el paro general y la reforma laboral 'esclavista', pero Carlos insiste en que no hay timing, solo una decisión firme contra la productividad nacional. Solidarios con los trabajadores, se destaca que hoy son neumáticos, mañana textiles o automotriz, en un modelo que prioriza importaciones baratas de China.
Los trabajadores, firmes en decenas y cientos en la fábrica, rechazan conciliaciones que los atan 20 días para luego volver al despido, exigiendo puestos de trabajo y reactivación. Denuncian que Madanes busca exenciones impositivas usando el cierre como presión, sin pérdidas reales solo merma de ganancias, dejando familias sin sustento tras 80 años de historia. No aceptarán ser 'despedidos revolviendo basura' ni esclavos en la fábrica.