En la planta de FATE en San Fernando, continúa la tensión con al menos 50 trabajadores adentro de la fábrica y otros afuera acompañados de familiares y militantes de izquierda. Los empleados se enteraron del cierre por un cartel en la puerta firmado por el directorio, que anuncia que FATE cierra sus puertas para siempre; a lo largo del día, varios recibieron telegramas de despido.
Los trabajadores entraron a la fábrica, permanecieron en el techo gran parte del día, y pese a la conciliación obligatoria dictada por el gobierno, ningún directivo se comunicó con ellos. Intentaron ingresar para el turno de las 10 de la noche, pero la seguridad privada no los dejó; llegó una orden de desalojo de la policía bonaerense, pero no se ejecutó por condiciones de seguridad nocturnas, y se espera para la mañana, aunque los empleados no la acatarán y reclaman reincorporación.
Más de 900 empleados despedidos, en un contexto de cierre de fábricas en el país con 25.000 afectadas. Miguel Ricciarduli, secretario ejecutivo del gremio en San Fernando, con 21 años en la empresa, describe el golpe duro del anuncio por cartel y afirma que permanecerán toda la noche reclamando reinstalación; no hubo contacto post-conciliación, planean asamblea a las 5 a.m. para decidir próximos pasos, con esperanza en el diálogo para retomar tareas.
La fábrica significa mucho más que un puesto: para Ricciarduli, de 49 años, es fuente de sustento para familias en medio de la compleja situación laboral nacional. La situación persiste sin cambios horas después de la conciliación, con 50-60 compañeros acampando adentro; se espera novedades de la empresa en los próximos 15 días y si la policía avanza con el desalojo.
El cierre sorprendió al regreso de vacaciones, y a medida que más trabajadores se integraban, la noticia se esparcía; reiteran el paro en curso afectando servicios, con repaso próximo.