Sturzenegger no para de morder curros en el Estado, aprovechando la impunidad que le permite repetir escándalos como el megacanje. Sturze no para de morder curros en el Estado, se denuncia, recordando su paso por el Banco Central donde actuó con total desparpajo y sin consecuencias.
Josefina Rovilex se queda con un contrato millonario de la Cancillería por 114 millones de pesos para capacitaciones de personal, en medio de un contexto de ajuste y falta de fondos públicos. Se critica la asignación de recursos en un país sin plata, destacando la hipocresía del gobierno.
El ex presidente del Banco Central sigue curlando pese a que su ministerio ya no existe, recibiendo cinco pisos y 24 cocheras en oficinas alquiladas por 720 millones de pesos en la city porteña. El panel ironiza sobre pagar a un funcionario fantasma en tiempos de austeridad extrema.
La impunidad es total: si lo hizo una vez y no le pasó nada, Sturzenegger repite el esquema sin temor, encubierto por un sistema que no lo ve ni lo verá nunca.