En Cuba, la distribución de ayuda humanitaria enviada por México comienza, incluyendo 800 toneladas de insumos básicos como arroz, frijoles y leche en polvo, cumpliendo promesas de apoyo ante la crisis agravada por amenazas de Washington de imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla desde enero.
EE.UU. califica a Cuba como una amenaza extraordinaria, intensificando la emergencia en la nación caribeña que depende de aliados como México, China y potencialmente Rusia para alimentos y recursos, aunque el apoyo se ve teñido de motivaciones geopolíticas en medio de tensiones con Rusia y China.
La ayuda llega en un contexto de relaciones tensas entre EE.UU. y potencias como Rusia y China, donde gestos humanitarios se entremezclan con estrategias globales, pero son bienvenidos en Cuba que vive en estado de emergencia permanente.