Santiago Maratea sube un video furioso a sus redes criticando el trato que recibió en el programa, diciendo que llegó con buena onda pero lo emboscaron con una panelista que lo acusó injustamente de estafar en una colecta. "No sabés cómo me trataron. Y digo, caro, es que por eso todos mis colegas no van a estos programas", exclama Maratea, refiriéndose a cómo lo confrontaron con información de una supuesta víctima, Eli, que no estaba contenta con la construcción de su casa.
Los conductores del programa, como Ulises Jaitt y Fernanda Iglesias, defienden su postura: Ulises se angustia por no haber cumplido su promesa de una nota amena, mientras Fernanda justifica sus preguntas periodísticas sobre el caso, insistiendo en que solo indagó por reclamos públicos iniciados en otros shows. "Yo solamente le pregunté por un caso que estaba cuestionado, que de hecho se inició en LAM", argumenta ella, negando mala fe y destacando amenazas que recibió en redes por su labor.
La discusión profundiza en el fondo del escándalo: Maratea culpa a Eli por demoras en la obra debido a problemas con terrenos y expropiaciones municipales, pero Fernanda cuestiona la gestión financiera de los fondos donados, criticando que el dinero en pesos se devaluó sin ser invertido adecuadamente. "Si vos juntas plata de la gente, tenés que tener la responsabilidad financiera de cuidar ese dinero", enfatiza, señalando que Maratea admitió no saber de finanzas y que parte de los fondos cubren su sueldo.
Ulises y otros panelistas debaten si el enojo de Maratea fue justificado, reconociendo su llegada tarde y el cambio de tono, pero Fernanda ve maldad en su descargo público que involucró al hijo de 15 años de un conductor, convirtiendo la charla en un ataque personal contra el programa y la TV en general.