El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaró durante una reunión con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, que Rusia insta a Estados Unidos a abstenerse de imponer un bloqueo militar a Cuba. Junto con la gran mayoría de la comunidad internacional, Lavrov urgió a Washington a actuar con sentido común y abandonar los planes de un bloqueo naval.
Lavrov rechazó las acusaciones de que la cooperación entre Moscú y La Habana se dirige contra Estados Unidos, enfatizando que todas las disputas entre Washington y Cuba deben resolverse mediante el diálogo. Además, condenó la legislación estadounidense dirigida contra Cuba, basada en la falsa afirmación de que la isla representa una amenaza para Estados Unidos.
Esta declaración se enmarca en las tensiones crecientes entre Rusia y Estados Unidos por la situación en Cuba, donde Moscú mantiene una alianza estratégica con el gobierno cubano.