La reforma laboral aprobada en el Senado y cercana a Diputados reduce indemnizaciones al excluir aguinaldo y vacaciones, afectando a todos los trabajadores. Crea un fondo de despido con aportes patronales, pero genera grises legales como ítems variables en sueldos, provocando miles de juicios. El período de prueba se extiende hasta un año, facilitando despidos sin costo, y el pluriempleo permite múltiples trabajos sin seguridad plena.
Expertos critican la falta de debate real, con senadores admitiendo no haber leído el texto, y el gobierno cerrando acuerdos sin consulta amplia. Se perdió la oportunidad de una reforma equilibrada que beneficie a empleadores y empleados para generar empleo. En cambio, beneficia a grandes empresarios que ya prosperaron bajo la ley actual, cuestionando cuánto más quieren ganar.
El cierre de FATE, despidiendo casi mil trabajadores pese a la ley actual con indemnizaciones altas, ejemplifica el peligro: con despidos más baratos, la crisis industrial agravará pérdidas de empleo. La Unión Industrial Argentina ve esto como fenómeno de competencia distorsionada, no solo laboral. Sin política pro-industria y motor de consumo, ninguna ley valdrá; sugerir a trabajadores emprender es irreal en crisis sin consumo, donde ni grandes empresas venden.
En pymes, juicios por empleados existentes son reales, pero la solución no es facilitar despidos, sino mejorar justicia. Comunicadores proponen emprender, pero no todos son emprendedores ni hay lugar para millones en crisis; un joven con 25 años en neumáticos no gestiona pádel fácilmente.