El príncipe Andrés, duque de York y hermano del rey Carlos, fue detenido en Londres en su cumpleaños, en medio de un escándalo histórico vinculado al caso Jeffrey Epstein. Ya había pagado 14 millones de libras a una víctima para silenciar denuncias, pero nuevos documentos de más de 3.000 mails revelan vínculos con menores, viajes en el Lolita Express y compartición de información confidencial de Estado durante su rol gubernamental.
Expulsado de la corona real, el arresto impacta la sucesión de sus hijas Leonor y Beatriz, quienes podrían ser removidas de la línea por visitas a la casa de Epstein en Nueva York post-arresto de 2006. Sarah Ferguson, su exesposa, también vinculada, visitó Argentina múltiples veces. El caso amenaza monarquías enteras, involucrando a figuras como la princesa de Suecia y problemas en Noruega.
El escándalo trasciende abusos a cientos de mujeres, apuntando a tráfico de influencias y accesos reales; Epstein no pagaba directamente a Andrés, sino que recibía contactos palaciegos, con 15 visitas registradas en Buckingham. Ghislaine Maxwell, pareja de Epstein y conocida de Andrés desde el colegio, facilitó entradas a la alta sociedad inglesa tras la misteriosa muerte de su padre magnate de medios.
Maxwell busca indulto de Donald Trump para declarar, dejando a magnates estadounidenses preocupados. El panel destaca que la justicia llega sin pulso tembloroso, un hito en 300 años de monarquía donde nadie escapaba al escrutinio, desenmascarando poderes poderosos.
Es gravísimo por involucrar documentos estatales, más allá de violaciones y abusos; Andrés ofreció lo invaluable: acceso al palacio, en un culebrón que eclipsa personalidades y vínculos reales.