En su cumpleaños número 66, el príncipe Andrés, hijo favorito de la reina, fue detenido en Inglaterra relacionado con el caso Jeffrey Epstein, el pedófilo de trata de personas y violación de menores, donde Andrés habría pasado información económica como embajador comercial y no se descarta mensajes sexuales inapropiados.
El príncipe fue la primera punta del iceberg en el escándalo Epstein, que ahora sale a la superficie con más archivos revelados, y su detención, aprobada por el rey Carlos III y el primer ministro británico, lo destierra de la nobleza, con el premier afirmando que nadie está por encima de la ley.
Es un terremoto político en Gran Bretaña, donde Andrés es el primero en ser arrestado después de Epstein y su cómplice Maxwell, quien reclutaba menores, y con los Clinton testificando, el Departamento de Justicia de EE.UU. parece protegido en medio de movimientos que involucran a más figuras internacionales.
El escándalo golpea por debajo de la línea a la realeza, y con archivos desclasificados, la pregunta es si más personas de alto perfil serán involucradas pronto, generando situaciones globales explosivas.