La Prefectura Naval Argentina encontró el cuerpo de Sofía de Briés, la joven de 23 años que desapareció mientras realizaba una inmersión de buceo en Puerto Madryn, en la zona de Golfo Nuevo. El estudiante participaba de una certificación internacional a unos 20 metros de profundidad cuando se descompensó y no logró regresar a la superficie.
El operativo de búsqueda incluyó tecnología especializada y el buque SB-15 Tango trasladado desde Buenos Aires. Sofía había desaparecido el lunes en Punta Cuevas durante una actividad con otros seis buzos. Su pareja denunció demoras en el accionar de las autoridades y reclamó mayor rapidez en el procedimiento.
La tragedia conmociona a la comunidad local y al ámbito del buceo deportivo. Especialistas cuestionan las condiciones meteorológicas del día, con poca visibilidad bajo el agua, que llevaron a suspender otras excursiones. El cuerpo fue hallado atrapado en la estructura de un barco chino hundido en 2019, usado como coral artificial, en la popa donde no pudo salir a la superficie.
Muchas preguntas rodean la actividad: si se siguieron los protocolos del manual o se cruzó una línea que resultó en la muerte de esta joven de 23 años avanzando en su especialización de buceadora.