Desde el ataque contra las centrales nucleares iraníes, Estados Unidos no tenía dos portaaviones listos, y desde 2003, con la guerra contra Irak, no se veía un despliegue de esta magnitud con aviones de combate, espías y reabastecimiento de combustible, señalando una campaña de largo plazo que muestra el músculo militar estadounidense.
El portaaviones Russo, el mayor de la flota, cruza Gibraltar y se posiciona en el Mediterráneo, listo para atacar Irán si Trump da la orden este sábado, con el objetivo de frenar el desarrollo nuclear y de misiles de Irán, que está cerca de la bomba atómica según EE.UU. e Israel.
El régimen de los Ayatolás nunca ha estado tan débil, con manifestaciones acalladas por más de 20-30 mil asesinatos, y un ataque podría desencadenar una respuesta interna de la oposición, aunque se sabe cómo empieza un conflicto pero no cómo termina.
La interna en Irán muestra debilidad histórica, y la pregunta es si el objetivo final es la caída del régimen o solo debilitarlo más, en un contexto donde Irán rechaza rendirse ante las demandas nucleares.