Polonia anuncia su salida de la Convención de Ottawa, el tratado internacional que prohíbe las minas antipersonal, con el objetivo de desplegar minas en sus fronteras ante crecientes tensiones geopolíticas en Europa del Este.
La decisión marca un giro en la política de desarme de Polonia, priorizando la defensa nacional en un contexto de amenazas regionales, potencialmente reavivando debates globales sobre armamento terrestre prohibido. El primer ministro Donald Tusk confirmó que el país podrá minar su frontera en un plazo de 48 horas una vez completada la retirada, como parte del proyecto Escudo del Este para mejorar las defensas contra ataques y guerras híbridas.
La medida, motivada por el deterioro de la seguridad tras la guerra en Ucrania, busca reforzar capacidades defensivas sin renunciar al derecho internacional humanitario. Polonia y otros países del este europeo enfrentan complicaciones crecientes, sin soluciones claras para Ucrania, Eslovaquia, Hungría y los Bálticos, lo que agrava la situación en las fronteras.
El anuncio llega en medio de la agenda geopolítica tensa, destacando la urgencia de proteger el territorio polaco ante posibles amenazas inminentes.