Perú convulsionado destituye a otro presidente y designa a José María Valcázar, de 83 años, como el octavo interino en 10 años, hasta las elecciones de abril-julio, en un país donde los últimos 12 presidentes desde Alberto Fujimori terminaron en corrupción, con Odebrecht pagando coimas y figuras como Alan García suicidándose para evitar la justicia.
Valcázar, polémico por apoyar el casamiento de menores y relaciones con menores alegando que fortalece a las mujeres, tiene contactos con la mano derecha de Castillo, destituido por intento de golpe y preso, y promete no indultarlo, aunque su prioridad es la transición, pero con dudas sobre si llegará a julio sin otra crisis.
La historia de Perú es terrible: Fujimori renunció por fax desde Japón, la mayoría condenados por corrupción, y Alan García se pegó un tiro cuando la policía tocó su puerta, dejando una sombra larga de Odebrecht y una esperanza frágil para la estabilidad hasta las elecciones de abril.
Los peruanos dudan de la esperanza en este interino repudiable, y ojalá por la estabilidad política llegue a julio, en un contexto donde presidentes como García inspiraron afiches en Argentina pero terminaron en tragedia ideológica y corrupción rampante.