En la carrera de sprint femenino, un perro lobo invadió la prueba de esquí, interrumpiendo a la compatriota argentina Díaz González que buscaba más velocidad.
El animal apareció de repente sobre el final, convirtiéndose en invitado especial y posible nueva mascota, mientras la temperatura argentina no favorecía su tarea.
Este incidente insólito destaca en el fair play por partida doble, con el sprint definitivo y el perro como protagonista inesperado en la pista.
La argentina no venía haciendo una gran tarea, pero el olfato del perro añadió un toque de humor y sorpresa a la competencia.