Los participantes de Cuestión de Peso se emocionan con el almuerzo especial de pastas, probando salsas saludables a base de verduras como brócoli con ajo, calabaza y tomate. "¡Ojo! ¡No le tenía fe a ese zapallo! ¡Está buenísima!", exclama uno, mientras otros negocian porciones de queso y fideos, gritando "Mi reino por un fideo" y comparando la pasta sin queso con "amor sin besos".
En la mesa, eligen entre las tres salsas: la roja con zanahoria, tomate, cebolla y calabaza; la de brócoli que sorprende a los escépticos; y la de calabaza que llena con volumen vegetal. Algunos ponen solo dos cucharaditas como indica la nutricionista, otros se exceden a cinco, y todos coinciden en que es un cambio radical: "Desde que estoy acá poniendo queso jamás vi pasta", dice uno asombrado por las opciones saludables.
La nutricionista explica los beneficios: estas salsas dan volumen y saciedad sin grasas extras como crema o manteca, permitiendo comer más verduras y menos pasta refinada. Recomiendan pastas con fibra de espinaca o integrales para mayor llenura, desmitificando que sin gluten siempre engorda menos. "Nos van a dar más saciedad y con un plato nos vamos a llenar muchísimo más", detalla, mostrando cómo el plato crece al agregar salsas espesas y llenadoras.
Conversaciones divertidas surgen sobre aversiones al ajo y brócoli, con chistes sobre gases y detección instantánea de sabores no gustados. La idea es hidratar y crocantear la pasta con verduras ilimitadas, transformando un plato plano en una comida abundante y saludable que motiva a los participantes.