En el marco del paro general convocado por la CGT, el transporte público se encuentra paralizado en gran parte de Buenos Aires, con colectivos, trenes, subtes y aviones sin funcionar, dificultando el desplazamiento de quienes optaron por trabajar. Imágenes en vivo desde Avellaneda, Constitución y Liniers muestran calles con poco movimiento, aunque algunos negocios permanecen abiertos y hay alternativas como combis y autos de aplicación.
Manifestantes intentan marchar hacia el Congreso para protestar contra la ley de reforma laboral en debate en la Cámara de Diputados, pero son frenados por Gendarmería en el Puente Pueyrredón y Puente La Noria. En FATE, trabajadores afectados por telegramas de cierre cortaron la Panamericana temporalmente, aunque una conciliación obligatoria permite negociaciones por 20 días con la empresa y el gobierno.
En Liniers, el cronista Guido Corba reporta un 60% de comercios abiertos, gente caminando o usando bicicletas y autos compartidos para llegar al trabajo. Entrevistas callejeras revelan compras de útiles escolares sin filas y esfuerzos por mantener la normalidad, pese a la adhesión parcial de líneas como la 60 de DOTA con servicio reducido. Camioneros y repartidores continúan laborando, contradiciendo la idea de un paro total.
Controles policiales intensos en Avenida Rivadavia incluyen retención de motos sin papeles, posiblemente aprovechando el día para fiscalizaciones. La marcha hacia Plaza de Mayo enfrenta operativos de seguridad fuertes, con requisas de mochilas anunciadas, mientras el tránsito en el Congreso permanece habilitado por ahora, pero se complica con la sesión de las 14 horas.