En paros anteriores bajo Alberto Fernández, con 200% de inflación y 60% de pobreza, no hubo medidas similares, cuestionando las motivaciones actuales de sindicalistas que parecen extrañas o inentendibles.
El problema radica en explicar al trabajador de la diaria, como vendedores ambulantes, por qué no pueden llegar a su esquina hoy, sin poder llevar comida a la mesa por los cortes.
El acatamiento es perverso porque al bloquear transportes, impide el trabajo incluso a quienes desean laborar, afectando duramente a la gente común en este paro general.
La discusión resalta la desconexión entre sindicalistas y la realidad de los que dependen del día a día, agravando el impacto económico del paro.