El paro nacional convocado por la CGT continúa paralizando el transporte público en Buenos Aires, dejando calles desoladas y afectando severamente a los trabajadores. Reportes en vivo desde estaciones como Once y Constitución muestran cierres de accesos y adhesión total de gremios como UTA y ferroviarios, con solo líneas del grupo Dota operando de forma reducida. La medida, que se extiende por 24 horas desde la medianoche, genera un impacto económico estimado en 600 millones de dólares, equivalente al 1% del PBI argentino, golpeando tanto a empresas como al Estado por la caída en impuestos.
En el programa, se discuten las consecuencias para los trabajadores en relación de dependencia, monotributistas y oficios independientes, como plomeros que no pueden trasladarse distancias largas sin transporte. Mensajes de oyentes revelan dilemas: un empleado en negro es obligado a presentarse al trabajo pero debe pagar su propio traslado vía apps, cuestionando si la empresa debe cubrir viáticos. Expertos destacan que, ante la huelga amparada por la Constitución, no debería descontarse el día, aunque empresarios aplican descuentos por presentismo, exacerbando la informalidad que afecta a casi la mitad de los empleados en Argentina.
La discusión vincula el paro a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, criticada por precarizar condiciones como el banco de horas, jornadas de 4 o 12 horas sin regulación y la eliminación de licencias por enfermedad, que inicialmente quitaba el 25-50% del salario por ausencias. El retiro del artículo 44 del proyecto erosionó al gobierno, comparado con el corralito de 2001 por tocar el bolsillo de clases media-bajas. La CGT actúa como opositora, mientras el peronismo dividido carece de liderazgo fuerte, recordando paros históricos como los 13 contra Alfonsín.
Se menciona la no adhesión de Dota, ligada históricamente al padre de Milei, y posibles sanciones a gremios como UTA. El presidente mantiene su agenda en EE.UU. pese al paro, mostrando su estilo disruptivo. Opiniones de espectadores enfatizan que el paro va más allá del artículo 44, protestando contra la precarización general que deja a los laburantes sin vida digna.