En la Patagonia argentina, grandes afloramientos del periodo Jurásico y Cretácico muestran paisajes de hace 65 millones de años con ríos, llanuras, lagunas y bosques frondosos, antes de la elevación de los Andes, hogar de miles de seres desenterrados por paleontólogos. Los dinosaurios, prolíficos en todo el planeta, desaparecieron misteriosamente a fines del Cretácico, pero fósiles preservados en rocas permiten reconstruir su aspecto y comportamiento, gracias a la paleontología que estudia la evolución de la vida en la Tierra mediante restos de organismos habitados hace miles y millones de años.
Los fósiles incluyen no solo huesos de dinosaurios, sino una enorme diversidad de organismos como bacterias de 4.000 millones de años, caracoles, amonites, trilobites, plantas, troncos petrificados e impresiones de hojas. El polen liberado por plantas millones de años atrás queda atesorado en rocas; triturando un pedacito de roca, tratándolo con líquidos químicos y examinándolo bajo microscopio, paleontólogos especialistas reconocen el tipo de plantas y reconstruyen paisajes antiguos, como bosques lujuriosos en el actual desierto patagónico, determinando si había mar, desierto, selva o actividad volcánica.
La Tierra atesora en sus rocas capítulos de su evolución como páginas de un libro. Los fósiles se forman principalmente de partes duras de animales y plantas; el material orgánico se disuelve, dejando un molde rellenado por minerales que conservan la forma original. Aunque parezcan huesos, son vestigios petrificados por minerales, derivados del latín 'fósile' (lo excavado). La paleontología, ciencia del estudio de fósiles, revela la historia evolutiva, la edad de la Tierra y procesos geológicos; el hombre primitivo les atribuía significado mágico como testimonio de vida pasada.
Los restos fósiles son organismos pasados impregnados de roca, transformados químicamente por sedimentos como arena, barro o ceniza volcánica acumulados durante millones de años. Procesos como carbonificación (hojas y troncos en carbón por falta de oxígeno), carbonatación (sustitución por carbonato cálcico, ej. corales), petrificación (reemplazo completo por inorgánicos) y fosfatación (mineralización de tejidos) ocurren bajo presiones, temperaturas y filtración de agua mineralizada. Solo un hueso de cada mil millones se fosiliza; el 15% de rocas conservan fósiles tras movimientos terrestres extremos.
Los fósiles preservan anatomía, metabolismo, vasos sanguíneos y fisiología, permitiendo identificar especies y ecosistemas. Paleontólogos son biólogos analizando restos de criaturas que vivieron, crecieron y formaron parte de ecosistemas. En Argentina, el acervo paleontológico es vasto; descubiertos carnívoros como austroraptor y giganotosaurus superan en tamaño a tigres o leones, infundiendo respeto y miedo al imaginar enfrentarlos.