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Paleontología en Patagonia revela paisajes y diversidad de vida en el Jurásico y Cretácico

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En la Patagonia argentina, grandes afloramientos del periodo Jurásico y Cretácico muestran paisajes de hace 65 millones de años con ríos, llanuras, lagunas y bosques frondosos, antes de la elevación de los Andes, hogar de miles de seres desenterrados por paleontólogos. Los dinosaurios, prolíficos en todo el planeta, desaparecieron misteriosamente a fines del Cretácico, pero fósiles preservados en rocas permiten reconstruir su aspecto y comportamiento, gracias a la paleontología que estudia la evolución de la vida en la Tierra a través de restos fósiles y procesos de mineralización.

La Argentina, especialmente la Patagonia, es un gran yacimiento de restos fósiles, protegido por la Ley Nacional número 9080, que considera los fósiles como patrimonio natural de la humanidad. En Río Negro, sitios como el Bajo de Santa Rosa y el Gran Bajo del Hualicho revelan rocas sedimentarias de hace 70-80 millones de años, donde inundaciones cubrieron cadáveres de dinosaurios y troncos de plantas, preservándolos. Hace 20 millones de años, faunas marinas dejaron fósiles impactantes como dientes de megalodon, tiburones de hasta 17 metros con dientes de 15 cm que aún cortan papel, evocando cacerías de ballenas en antiguas aguas patagónicas.

Las rocas cretácicas se exponen en capas como una torta cortada por ríos y viento, mostrando sedimentos de arenas, limos y arcillas que reflejan comportamientos fluviales antiguos. En estas capas, la provincia de Río Negro es un caso de libro para estudiar fósiles del último capítulo de la era de los dinosaurios. La evolución de la vida, con ciclos de adaptación y extinción, se evidencia en fósiles y anatomía comparada, respondiendo preguntas sobre el origen y el futuro de las especies en un universo en movimiento.

El estudio actual de dinosaurios en Argentina se enmarca en un apoyo sustancial de instituciones como CONICET y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica, contrastando con la década del 90 cuando la ciencia fue desvalorizada. Esta política de Estado permite a científicos argentinos participar en interpretaciones globales de la evolución terrestre, posicionando al país no solo por el fútbol sino por su potencial en artes y ciencias. El pasado sellado en rocas ofrece claves para el futuro, en un recorrido por millones de años que muestra saltos evolutivos de especies increíbles.