Las conversaciones trilaterales en Ginebra entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos terminan sin progresos hacia la paz, descritas como difíciles tras dos días de sesiones en diferentes formatos.
Vladimir Medinsky, jefe de la delegación rusa, califica las negociaciones de sustanciales pero largas, anunciando una próxima reunión sin fecha ni lugar especificados.
Volodymyr Zelensky expresa insatisfacción, afirmando que "hasta hoy no podemos decir que el resultado sea suficiente", ya que cuestiones políticas sensibles y compromisos no se abordaron adecuadamente, y los militares debatieron asuntos serios pero insuficientes.
Las partes destacan la necesidad de reuniones de líderes, en un contexto de estancamiento que prolonga el conflicto armado.