Políticos en oficinas lejanas toman decisiones que destruyen el estilo de vida de los Sami, un pueblo originario de Escandinavia, al priorizar proyectos mineros de tierras raras para la transición verde. La empresa LKAB en Kiruna excava en territorios Sami ancestrales, hundiendo el terreno y forzando la reubicación de la ciudad, mientras se descubre el yacimiento más grande de Europa en Per Yeyer sin consultar a los afectados. Los Sami denuncian que "la transición verde es la colonización verde", violando derechos humanos y bloqueando rutas migratorias de renos esenciales para su cultura.
En España, en el colmenero y Río Tinto, la misma empresa Atalaya Mining enfrenta resistencia de locales como Héctor y Ángel contra la expansión de minas a cielo abierto que arrasan sierras protegidas y generan balsas de lodos tóxicos de 500 hectáreas con arsénico, plomo y metales pesados. El método de construcción aguas arriba de presas de relaves, inestable y económico, arriesga colapsos como en Brumadinho, Brasil, donde murieron 270 personas, o el desastre de Aznalcóllar en 1998 que contaminó 4.000 hectáreas y mató animales masivamente. Autorizaciones recientes permiten producir más residuos durante 15 años, elevando muros a 42 metros sin reforzar cimientos, amenazando ríos y el Atlántico.
La UE impulsa una ley sobre materias primas críticas para reducir dependencia de China, quintuplicando demanda para 2030 mediante más minería local, asociaciones y reciclaje, pero ignora impactos en comunidades. Economistas decrescentistas como Timothy Parikh critican el "superorganismo" económico que extrae 106 mil millones de toneladas anuales de materiales, superando límites planetarios y obsesionado con el crecimiento. Los Sami lamentan no poder renunciar a tecnologías modernas, pero las minas les quitan tierra para pastoreo de renos, base de su cultura, mientras la industria ofrece monólogos sin acción real.
Expertos llaman a participación local en proyectos mineros, explicando beneficios, pero sin veto total, comparando con otras infraestructuras. En zonas protegidas como Red Natura, financiadas por Europa, se planean excavaciones que cubran paisajes con lodos como en Río Tinto, el "nuevo Río Tinto". La eurodiputada Nicola Beer defiende retomar minería en Europa para prosperidad sostenible, pero activistas abogan por moderación, transporte público eficiente y minimalismo para reducir necesidades de metales críticos.