En las veredas de Puente Avellaneda, manifestantes afectados por gas lacrimógeno se recuperan mientras la tensión persiste en el marco del paro general. Algunos recibieron el gas de cerca y permanecen impactados, confirmando el uso de fuerza policial para contener la marcha.
Los bancos como ICBC, Patagonia y Santander están cerrados al público en adhesión al paro, aunque el personal permanece adentro. No hay atención presencial en todo el país, recomendando operaciones vía home banking para evitar interrupciones.
Los manifestantes han retrocedido una cuadra completa y ahora realizan una asamblea para decidir los próximos pasos. Se espera que muchos se trasladen hacia el Congreso para protestar contra la reforma laboral en discusión, mientras el tránsito permanece bloqueado por patrulleros.
La situación es dinámica: negocios bajan persianas ante el avance de la protesta y las levantan al retroceder, reflejando la inestabilidad en las calles durante esta jornada de huelga.