La discusión en el programa se intensifica cuando Luis Novaresio revela su larga sociedad con Jorge Rial, acusándolo directamente de ser un "chorro" y exponiendo los entresijos de su relación laboral de 20 años llena de traiciones y especulaciones. Novaresio defiende su integridad, afirmando que nunca recibió sobres ni beneficios ilícitos en sus 25 años de carrera, mientras critica la épica falsa del periodismo y coincide en que hay cada vez menos periodistas independientes, reemplazados por militantes y mercenarios.
El panel se calienta con intercambios sobre el Martín Fierro de Oro, donde se menciona que Rial ensució mutuamente la reputación, incluyendo amenazas de cárcel si Novaresio hablaba en el programa. Novaresio cuenta cómo Rial lo citó para "cuidarlo" pero terminó despidiéndolo públicamente, lo que lo llevó a una internación en terapia intensiva por descomposición, mientras monitoreaba las declaraciones de Rial desde la cama del hospital.
Se profundiza en anécdotas de Crónica TV, donde Novaresio trabajó ocho años con Rial sin notar irregularidades, pero ahora lo tilda de hijo de puta por estafas y problemas de sexualidad. La charla evoca la parábola de Bertolt Brecht sobre la indiferencia ante las injusticias, advirtiendo que lo que le pasó a otros podría pasarle a cualquiera, y critica cómo Rial se beneficia de todo sin dejar nada, rompiendo arreglos y generando rencores profundos.
El intercambio revela celos y sabotajes, como cuando Rial impidió que Novaresio saliera en tapa de la revista Gente o cubriera notas importantes, priorizando su propio ego. Todo culmina en una sumatoria de agravios que hace imposible cualquier reconciliación, con Novaresio insistiendo en que no hablará de temas personales como la hija de Rial en prisión, pero defendiendo su posición sin filtros.