El sector de colectivos muestra divisiones internas, con líneas de la empresa Dota funcionando a frecuencia espaciada, mientras otros choferes no salen por miedo a represalias de compañeros en paro.
Empresarios y la Secretaría de Transporte advierten sanciones, incluyendo multas o pérdida de subsidios, para líneas que no presten servicio.
La UTA adhiere al paro de la CGT pese a conciliación obligatoria en el interior, respondiendo que es un paro general y no salarial.
El gobierno recuerda la conciliación a gremios como Fraternidad, pero el acatamiento persiste en AMBA e interior.