El ejército de Estados Unidos está preparado para un posible ataque contra Irán a partir del sábado, según altos funcionarios de seguridad y medios estadounidenses. El presidente Donald Trump no ha tomado una decisión definitiva y debate el asunto con sus asesores, sin descartar una acción militar en el contexto de crecientes tensiones en Medio Oriente. La llegada del portaaviones Gerald Ford a la región es clave, uniéndose al Abraham Lincoln ya desplegado, y se calcula que estará operativo en breve. Trump posteó en su red social pidiendo al primer ministro británico Keir Starmer que no ceda la soberanía de la isla Diego García a Mauricio, base militar conjunta de EE.UU. y Reino Unido estratégica para operaciones contra Irán, ubicada a 3.500 km de Medio Oriente.
Irán y Rusia realizan ejercicios militares conjuntos en el Mar de Omán, cerca del Estrecho de Hormuz, para reforzar la seguridad marítima y cooperación naval, iniciados por la Guardia Revolucionaria iraní con Rusia uniéndose. Rusia ha apoyado a Irán en la reconstrucción nuclear post-Guerra de los Doce Días. Vladimir Putin advirtió sobre una escalada de tensión sin precedentes ante el despliegue militar estadounidense en la región. China, gran importador de energía, aún no se pronuncia sobre el conflicto, pese a su interés en el petróleo y gas del área, y su reciente conversación con Trump no abordó el tema en profundidad.
Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, amenazó con una respuesta inimaginable a cualquier ataque iraní contra Israel durante una ceremonia militar en Jerusalén. La portavoz de la Casa Blanca, Carmen Levit, indicó distanciamiento con Irán en varios puntos. Líderes como Trump, Putin y Netanyahu coinciden en la gravedad de un posible enfrentamiento, comparado con la incursión en Irak, donde despliegues similares llevaron a acciones bélicas. Irán promete responder a cualquier ataque, y Trump advierte de "cosas muy malas". El despliegue actual, similar al de Venezuela que resultó en la salida de Maduro sin invasión, sugiere un enfrentamiento inminente si no hay acuerdo.
Los mercados mundiales ya reaccionan con suba en precios del petróleo ante la posibilidad de cierre del Estrecho de Hormuz, afectando la economía global. La ausencia de mediación china genera interrogantes sobre su rol en esta crisis que podría desatar un verdadero desastre.