La China Suárez sorprende a todos con su rol en la serie En el Barro, donde pasa de ser vista como villana y robamaridos a una actriz dramática de alto calibre, recibiendo elogios por su interpretación de una presa sufrida. Antes criticada por su actuación, ahora la alaban por escenas intensas de tortura, violación, violencia física y psicológica, y sexo, compartidas con Verónica Llinás, que elevan su performance a niveles de Oscar.
En clips de la serie, la China declara que eligió el proyecto por su alineación con su carrera, inclinándose por roles izquierdos y desafiantes, trabajando con un elenco increíble de actrices. Comenta que le gustan estos personajes y que se tiró de cabeza al desafío, priorizando lo que la hace sentir bien y su crecimiento profesional, sin demostrar nada al espectador sino a sí misma.
Los panelistas debaten su talento: algunos la ven floja en protagónicos pero buena en secundarios, otros la defienden por sus matices y color en un personaje sufrido, comparándola con su rol en La Bastarda. Verónica Llinás destaca el miedo inicial a lastimarla en escenas fuertes, pero la China se entregó por completo, pidiendo que la pegaran como quisieran, lo que generó momentos intensos de actuación.
La discusión incluye humor y críticas picantes, como si la China es la actriz del año dejando atrás a otras, o si su belleza compensa cualquier falencia actoral, con menciones a su impacto en el público y cómo eleva la serie. Se muestran fragmentos donde llora y sufre, reforzando su transformación de ícono teen a estrella dramática.