Kim Jong-un supervisó la presentación oficial de un nuevo lanzacohetes múltiple diseñado para disparar ojivas nucleares hacia Corea del Sur, su rival histórico. El líder norcoreano declaró que "cuando esta arma se utilice, ninguna otra fuerza podrá ni siquiera esperar la ayuda de Dios", destacando su poder destructivo en un evento donde estuvo presente.
El sistema es un lanzacohetes de 600 milímetros, enfocado en ataques al sur, recordando que las dos Coreas permanecen técnicamente en guerra desde el armisticio de 1953, sin tratado de paz formal. Esta demostración subraya la escalada en el programa armamentístico de Pyongyang, con énfasis en capacidades nucleares móviles.
La presentación oficial busca intimidar a Seúl y sus aliados, en un contexto de tensiones persistentes en la península coreana. Kim Jong-un resaltó el rol del nuevo armamento en la defensa nacional, supervisando pruebas que simulan escenarios de conflicto directo.