El programa aborda el dilema de vender joyas valiosas, saliendo a la calle para investigar comercios reconocidos en el mercado del oro, advirtiendo que no todo lo que brilla es oro.
En un comercio, tasan un Omega Flymaster de los 60-70, un Rolex Cellini de oro amarillo usado, un llaverito y una pulsera antigua flexible con piedras verdes que resultan ser turmalina o sintéticas, no esmeraldas, fabricadas desde 1900 en laboratorios.
Explican confusiones comunes sobre piedras antiguas y precios; ofrecen 2.470.000 pesos totales, que la clienta usa para empezar a construir una cabañita en su terreno de Pinamar.
El dinero llega rápido vía transferencia, y la clienta elogia el trato y la ambientación lujosa del lugar.