En el Valle del Huracatago de Salta, el INTA evalúa nuevas variedades de ajo adaptadas a condiciones de altura y clima semiárido para fortalecer la producción regional.
Se prueban cultivares tempranos como morado y quilla, y blancos, junto con rubí como tardío, y en el medio nieve y gran fuego, todos registrados por INTA La Consulta dentro de una red de difusión.
Los sitios de evaluación incluyen Rosario de Lerma en el Valle de Lerma, Salta, y San Pedro en Cusco, evaluando adaptación a sitios agroecológicos específicos con 13 cultivares en total.
En el primer año, se cosecharon quilla y morado con ciclos de siete meses, y los tardíos como rubí y castaño alcanzan nueve meses, mostrando buenos tamaños, peso y calidad en condiciones de baja precipitación, altura y clima fresco.
El cultivo respeta ciclos de plantación en febrero-marzo y cosecha septiembre-diciembre, ideal para complementos como perejil en provenzal, con opciones de venta fresca o deshidratada, promoviendo diversidad en la producción.