El paro total convocado por la CGT contra la reforma laboral impacta fuertemente en el transporte nacional, con adhesión de la UTA que deja calles vacías de colectivos, trenes suspendidos y vuelos cancelados por las aerolíneas. En Buenos Aires, solo circulan unidades mínimas del Nitbus, y se espera que con la luz del día aparezca algo más de movimiento por seguridad, pero el impacto es total al inicio de la jornada.
Gracias a reportes de oyentes en regiones como Concordia, Entre Ríos, donde colectivos urbanos funcionan normal, y San Antonio de Areco, con todo listo para la jornada pese al paro. En el AMBA, la situación es crítica con escaso transporte público, más autos particulares, bicicletas y motos circulando, incluso en rutas como la Panamericana de manera peligrosa sin luces. Estaciones de servicio mayoritariamente cerradas o en autoservicio sin atención, y comercios dependen de la llegada del personal.
El paro complica la sesión en la Cámara de Diputados programada para las 14 horas, con quórum en duda por cancelaciones aéreas y empleados legislativos en huelga; el gobierno envía autos para buscar diputados. Además, afecta colonias de vacaciones con suspensiones por falta de personal, y genera pérdidas en productividad estimadas en millones según estudios oficiales y de la UIA. En el contexto, se menciona el partido del Granate pese al paro, y el cierre de FATE con críticas presidenciales.
Recorridos en vivo muestran avenidas como Libertador y Pueyrredón sin colectivos, más tránsito vehicular habitual y permisos para estacionar en ciertas zonas, pero multas persisten. El impacto económico se profundiza con caídas en el costo y productividad, mientras el gobierno confía en votos para la sesión pese a las dificultades logísticas.