Esta es la parte linda donde surgen los pedidos y siempre quedamos en deuda. Varias veces cumplimos y siempre queda algo en el tintero, pero lamentablemente, o creo que demasiado afortunadamente, lo que nunca puede quedar en el tintero si estamos nosotros aquí es una página maravillosa de Don Carlos Talavera, padrino de este festival que compuso junto a Nicolás Oroño.
Los cuadrinos de Federal, vamos a darle el último aplauso de la noche que seguramente, junto con tantos otros, van a seguir llevando por el mundo las melodías correntinas que tanto nos enorgullecen. Continuando con el tributo, se interpreta con pasión De la fruta, evocando imágenes vívidas de la tradición chamamé.
La presentación fluye con gracia pura, entre mitos del monte y recuerdos de amores olvidados, como en versos que hablan de lagunas de piel encendida y jardines de flores marchitas en patios de Tereza. La sangre de razón o palabra se entreteje en la narrativa poética, recordando que si hoy llega a tu oído, quizás recién comprenderás que no te olvido.
Las letras se profundizan en historias de ausencias y retornos: buscó trabajo, escribió diciendo que es buena gente donde quedó, pero tanta ausencia se hizo presa y vino a buscarla. Se juntó con un joven que los domingos solían bailar, él pidió disculpas, sacó un boleto y devuelta al pueblo.
El paisa nace con un perfume de enamorada, él estaba actuando cuando de pronto la visto a ella. Por supuesto que sí, una más, culminando con un emotivo Gracias, Federal, cerrando el homenaje con el aroma del chamamé entrerriano.