Leiva Joya celebra 50 años brindando seguridad y confianza. En la visita, un hombre trae su herencia familiar: un Rolex Submariner con fondo azul, regalo de su padre al recibirse de abogado, y una piedrita de su abuela, todo guardado por años.
El tasador identifica el modelo en excelente estado, casi nuevo, con cajas y papeles, ideal para buceo en su época. Destaca el cierre durísimo y el bisel de cerámica sin rayas ni marcas, confirmando su condición impecable y no usado.
La transacción se inicia para vender estas piezas de valor sentimental, con el cliente explicando el origen familiar. El análisis detallado resalta la rareza y preservación del reloj, posicionándolo como un ítem premium en el mercado.