Militares y policías fuertemente armados, incluyendo tanquetas, iniciaron un intenso patrullaje en barrios y el centro de la capital guatemalteca, asediados por pandillas. La operación responde a ataques en el último mes que dejaron 11 policías muertos.
Las fuerzas de seguridad buscan recuperar el control en zonas agobiadas por la violencia pandillera, que ha escalado con emboscadas y confrontaciones armadas.
El despliegue busca disuadir nuevos incidentes y desmantelar redes criminales que operan en la ciudad.