Claudio, representante del gremio del neumático, defiende la lucha de los trabajadores ante el cierre anunciado de la fábrica FATE, que lleva 80 años en el país y emplea a 920 personas. Explica que no hubo despidos recientes gracias a un acuerdo vigente hasta julio, pero la empresa incumplió cláusulas de no despido, pago de bonos y reingreso de siete compañeros. "Estamos con ese incumplimiento de arranque, por eso es muy irregular", afirma, destacando 14 meses sin recomposición salarial y la entrada de importaciones chinas que afectan la industria.
El debate se intensifica con analistas como Lucio, quien celebra el cierre por considerar que FATE sobrevivió a costa de precios inflados para los consumidores argentinos, y defiende la reforma laboral como inevitable para un modelo insostenible. Se discute la mochila austriaca como medida de contención para despidos, pero surge la preocupación por la falta de planes de transición en Argentina, donde el mercado no funciona igual que en otros países. "Si vos no haces antes un trabajo de contención para no tener hoy mil empleados sin trabajo", cuestiona un panelista, alertando sobre el impacto social de la desindustrialización.
Los trabajadores, representados por Mauro, responden que el gremio decide en asambleas y que muchos votaron al actual gobierno engañados por promesas de dolarización y prosperidad, en un contexto de cansancio por la corrupción previa. Se critica la subestimación de los votantes y se menciona que la mitad de los empleados de FATE apoyaron el proyecto libertario. El debate toca la identidad argentina con fuerte presencia sindical, contrastada con países como Chile, y se proyecta que la reforma laboral será clave en el discurso del 1 de marzo.
Se revela que la familia Madrazo Quintanilla, a través de Aluar, comprará parte de la planta para dedicarla a baterías y energía, alineado con inversiones estatales en Neuquén que crean 8.000 empleos, mientras Buenos Aires podría perder 1.600.000. El panel cuestiona la responsabilidad de los votantes en el ajuste económico votado, comparándolo con una motosierra sin prótesis, y critica la victimización de los trabajadores que apoyaron el cambio.
La discusión deriva en el anuncio de la CGT de un paro sin movilización a partir de las cero horas, en un contexto de 400 trabajos perdidos por día y 21.000 pymes cerradas en dos años. Panelistas lo ven como un acuerdo con la patronal y el gobierno para facilitar la reforma laboral sin protestas en la calle, cuestionando la obsolescencia de los sindicatos y su rol actual en un modelo económico en transformación.