La super gala de eliminación arranca con la entrega del delantal negro que envía directamente a un participante a la gala de salida, a pasos de conocer al gran ganador. Los conductores dan la bienvenida, destacando la presencia de Germán en todos los capítulos y agradecen al público. Se preparan para las últimas medallas, con sugerencias de una medalla especial para futuras temporadas, mientras los jurados piden tesoro, decisión y valentía para el desafío. Los participantes entran emocionados, enfrentando el desafío de cajas misteriosas con ingredientes como cannolis sicilianos y pejerrey, lidiando con quemaduras, confusiones y estrategias inspiradas en Gran Hermano.
En los minutos finales, la tensión sube mientras los concursantes emplatan sus platos bajo presión. Reini está bloqueada y fatal, luchando por desbloquearse, mientras otros como Marisa y Emilia ajustan sus cannolis traicioneros que se abren y no pegan bien. Hay ayuda entre compañeros, como Ian asistiendo a otros, y momentos de pánico con los tubitos despegarse a pesar de los esfuerzos. Los jurados circulan ofreciendo consejos, y se oyen gritos de '¡emplata ya!' y '¡no te abras, hijo de p***o!', capturando el caos y la urgencia en la cocina.
El tiempo se acaba con cinco minutos restantes, participantes agregando toques finales como salsas picantes, limón y hierbas, mientras Donato prueba y alaba algunos cannolis. La pirámide de platos se arma, y concursantes como el Turco y Emilia celebran haber llegado, aunque con sufrimiento por el poco tiempo para seis cannolis. La evaluación comienza con los jurados probando los platos, destacando la dificultad de la tarea y comentando sobre la masa, burbujas y relleno, con Donato el rey del cannoli dando feedback directo y emotivo.
Emilia presenta sus cannolis sicilianos rellenos de ricotta, yogur, chocolate y naranja, recibiendo elogios por el sabor pero críticas por la falta de burbujas en la masa y tiempo justo. Los jurados prueban, comparan con los originales de Donato, y Emilia muerde uno, evocando alegría y plenitud, aunque admiten que podría mejorar en finura y crujiente. La interacción es verborrágica y llena de emociones, con el silencio roto por comentarios sobre lo rico que está, manteniendo la intensidad de la gala rumbo a la final.