Francia sufre las peores inundaciones en décadas tras 35 días de tormentas consecutivas, convirtiendo lugares en ríos y dejando suelos saturados. Ríos desbordados han inundado ciudades enteras, especialmente en el oeste del país, con el Valle de Garona evacuando a 1.600 personas y varias localidades inaccesibles.
Habitantes waden agua hasta la cintura mientras los niveles siguen subiendo, agravados por la tormenta invernal Pedro, no excepcional pero devastadora tras lluvias desde 1959, el periodo más largo registrado. Cuatro departamentos en alerta roja y una veintena en alerta naranja por vientos, marejadas y riesgos costeros.
En Burdeos, el río Garona no desciende, activando planes de protección; mareas altas causaron desbordamientos en barrios, cancelando mercados, cerrando escuelas y guarderías en zonas afectadas. Se habilitaron espacios de acogida para personas sin hogar que perdieron todo por estas fuertes inundaciones.