En el estudio de Periodistas, el panel debate intensamente la fragmentación de la oposición que facilita el avance de la reforma laboral del oficialismo. Desde las dos de la tarde, el gobierno de Milei asegura el quórum en la Cámara de Diputados, envalentonado por la unidad de la derecha disciplinada por intereses comunes. Unión por la Patria intenta una jugada para levantar la sesión, pero falla estrepitosamente, con figuras como Judy retrocediendo ante la imposibilidad reglamentaria. Martín Menem evita un gesto autoritario que habría cerrado el Congreso prematuramente.
La división en el peronismo es el foco: cinco gobernadores se plantan mostrando unidad, pero un sector del norte como Catamarca, Salta y Tucumán, liderados por figuras como Sáenz, se alinean funcionalmente con Milei. El panel critica a los seis diputados peronistas que votan a favor, traicionando la lista con la que fueron elegidos y las promesas de campaña, como la de Kaldy apelando al "león" contra la reforma. Se cuestiona si estos traidores deben ser echados del PJ o si se justifica su presencia para "construir unidad", argumentando que entregan 80 años de historia peronista en una sola votación.
El horror de la ley se desglosa: es una "jarra loca" para millonarios, con bajas de impuestos a bienes personales, aeronaves, autos de lujo y relojes caros, violando la Constitución al no pasar primero por Diputados. Comparada con lo que no lograron dictadura, Menem o Macri, esta reforma culturalmente derrota al trabajador, rompiendo la esencia peronista donde el empleado mira de igual a igual al patrón. El caos mileísta gobierna, con provincias quebradas forzando votos a favor, y se advierte que la miseria disciplina a la sociedad, obligando a aceptar cualquier condición laboral sin derechos como vacaciones o horas extras.
El debate extiende la analogía al golpe de 1976, sostenido por un bloque cívico-militar-empresarial-mediático-judicial-eclesiástico, similar al apoyo actual a Milei de gobernadores, medios y empresariado. Se critica la falta de conciencia en comerciantes que abren pese al paro contundente de gremios fuertes, urgiendo responsabilidad ciudadana para limitar esta política económica desastrosa que hunde empresas y barrios. La batalla cultural es clave: educar al voto fluctuante de clase media para revertir esta derrota histórica para los trabajadores argentinos.