La icónica fábrica de neumáticos FATE, con 85 años de historia, cierra definitivamente en Virreyes, dejando 925 empleados sin trabajo tras despidos y retiros voluntarios; superó hiperinflación, menemismo y macrismo, pero este gobierno lo logró.
Los trabajadores llegaron y encontraron un cartel de agradecimiento en la puerta; la empresa culpa a importaciones chinas, dólar carísimo, apertura económica y consumo estancado, con ventas cayendo de 5 millones a menos de 1.5 millones anuales.
Hubo conciliación obligatoria ridícula, pero la empresa insiste en el cierre; a la noche llegó orden de desalojo judicial por ocupación, amenazando con fuerza pública, mientras los empleados quieren quedarse hasta la reunión del lunes con Capital Humano.
Perteneciente a una familia con 1.500 millones de dólares (dueños de Aluar), FATE no pudo competir con China pese a costos bajos allá; critican la imitación fallida de Trump, que protege su industria, y la inflación dibujada que prioriza comida sobre neumáticos.
Los salarios no suben mientras todo aumenta, dejando familias en agonía extendida por 15 días; una empresa que llegó a producir 150.000 neumáticos por mes ahora sucumbe a la invasión importada.