Otra empresa familiar emblemática cierra sus puertas en medio de la crisis económica: La Paila, fábrica de dulces y alfajores tradicionales de Córdoba, inició por Connie González en 1992 en el quincho de su casa y creció hasta tener múltiples locales en la ciudad. Comunicaron este miércoles el cierre definitivo, despidiéndose con "lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta", pero con orgullo por haberlo dado todo.
El anuncio resalta la falta de condiciones previsibles y favorables para quienes apuestan por el país, sumándose a la ola de quiebras y despidos que azotan a la industria argentina. Desde sus humildes comienzos, La Paila se convirtió en un referente cordobés, pero la realidad económica la obliga a bajar las persianas después de más de tres décadas.
Este cierre impacta en el tejido local de Córdoba, donde la empresa generaba empleo y tradición, reflejando el proceso de desindustrialización y caída del consumo que afecta a pymes familiares en todo el territorio nacional.