En la estación Constitución, el paro nacional de 24 horas paraliza trenes, subtes de todas las líneas y la mayoría de colectivos, con solo pocas unidades de DOTA como el 28 y 100 circulando. La zona está calma pero con bajo movimiento, paradas de taxis vacías y comercios cerrados con persianas bajas.
El portón de acceso a trenes permanece cerrado con candado y rejas, forzando a la gente a optar por autos particulares, vehículos de aplicación o taxis escasos. Muchos llegan sin prever el impacto, incrementando el uso de transporte alternativo.
La periodista Janina Méndez entrevista a una pasajera con valijas que intentaba ir a Brandsen en el 100, pero no averiguó sobre el paro y se encuentra varada. El cumplimiento es alto, afectando a trabajadores que dependen del salario diario.
Se observa un aumento en el uso de autos y apps para llegar al trabajo, destacando la obligación laboral pese a la huelga.